31/01/2018

Mercosur juega sus últimas cartas en un ambiente pesimista

No hay una sola forma de negociar y mucho menos una clave exitosa. Pero, en general, se repiten ciertas fórmulas de sentido común. Por ejemplo, quienes toman las determinaciones finales –sobre todo ellas que comprometen decisiones políticas sobre temas sensibles- no se exponen frente al desgaste de la negociación. Aparecen recién al final cuando hay que cerrar un tema que requiere de su jerarquía o, por el contrario, cuando la negociación se estancó lo suficiente que pide por un nuevo impulso.

Entre una posibilidad y la otra se explica la presencia de los cuatro cancilleres del Mercosur esta semana en Bruselas (Bélgica) para intentar avanzar en el demorado acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

Durante el segundo semestre del 2017 se habló de un lado y del otro del Atlántico sobre la necesidad de aprovechar la “ventana de oportunidad” que se abría para que las dos organizaciones regionales pudieran sellar el acuerdo luego de veinte años de intentos frustrados.

El ejercicio negociador del año pasado se cerró con ambas partes sin poder anunciar un entendimiento.

Tras la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires, los bloques intentaron avanzar en el tratado birregional pero los representantes del Mercosur llegaron pronto a la conclusión que los europeos no estaban prontos para avanzar. Es decir: la Unión Europea no estaba en condiciones de mejorar la oferta para la cuota cárnica con preferencia arancelaria. La propuesta que estaba en la mesa alcanzaba 70 mil toneladas, un número menor al que podía aceptar la contraparte.

No hay vuelta, ahí está el tema: la carne. Es lo único que a Uruguay le importa de este acuerdo y es la línea roja que algunos gobiernos proteccionistas europeos no están dispuestos a cruzar.

La cuestión se hizo nítida desde que empezaron a negociar en los noventa. Por eso no resultó extraño que el presidente francés Emmanuel Macron hablara sobre este tema con un realismo descarnado junto a su par argentino, Mauricio Macri, la semana pasada en París.

El encuentro fue previo a la reunión de esta semana y puso en evidencia, una vez más, la inflexible posición del gobierno francés en este tema. Macron le dijo a su par argentino que el ingreso de carne en grandes cantidades constituía el principal obstáculo para la concreción del acuerdo porque afectaba sus intereses nacionales.

Francia es el principal productor para el mercado europeo interno que cada vez se vuelve más chico. Sería al menos curioso que el presidente francés decidiera consensuar la firma de un acuerdo que tenga el potencial de dañar su política de subsidios internos.

Con este mensaje desalentador llegaron a Bruselas y los ministros de Relaciones Exteriores Jorge Faurie (Argentina), Aloysio Nunes (Brasil), Eladio Loizaga (Paraguay) y Rodolfo Nin Novoa (Uruguay) para tener reuniones de nivel ministerial con el bloque comunitario que estuvo representado por los comisarios de Comercio y Agricultura, Cecilia Mälmstrom y Phil Hogan.

Desde la UE se intentó darle un tono constructivo al encuentro y se volvieron a dar señales que apuntan a la voluntad política de cerrar el acuerdo por parte de la organización europea.

De la reunión no trascendió ningún otro detalle y habrá que esperar hasta el fin de la semana para saber dónde realmente están paradas las dos partes para abordar la recta final.

Fuente: El Observador

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