16/10/2018

Agroganadera Concepción apunta a la producción de carne intensiva basados en una cría eficiente y renatable

La Agroganadera Concepción con el apoyo de DSM Nutritional Products Paraguay abrió las puertas de su unidad en el km 10 de la ruta a Loreto (Concepción) para una salida de campo y visita a las instalaciones de confinamiento. Los participantes pudieron conocer el sistema productivo utilizado y los resultados obtenidos en el establecimiento. Se dio especial énfasis a la intensificación de la producción bovina de carne, así como la experiencia de volver a emplear animales inicialmente descartados pero con potencial para dar más.

Tras la llegada y recibimiento a los participantes, algunos aprovecharon para realizar recorridos previos al inicio de la jornada, en grupos, algunos encabezados por el propio presidente del Grupo Concepción, Jair Lima, quien igualmente realizó las palabras de bienvenida, para luego ceder la conducción de la jornada al gerente general y asesor genético de Agroganadera Concepción, Federico Krauer.

Primeramente realizó un pantallazo de los trabajos desarrollados, pero con énfasis en la presentación de todo el sistema productivo que emprende la firma agroganadera, integrante del Grupo Concepción, para producir animales con destino final el frigorífico. Por ello, citó como una de las apuestas más efectivas la intensificación de la producción bovina de carne, con el empleo de innovación y tecnología. “Lo que viene haciendo la empresa y mediante el apoyo del directorio, es tratar de innovar, de buscar nuevas tecnologías que ayuden a incrementar la eficiencia de todo el ciclo productivo”, recalcó.

Recordó que antes que ofrecer “solución a todos los problemas”, el objetivo de la jornada fue compartir su experiencia y los resultados obtenidos. “Cada campo tiene sus peculiaridades. Hay que ver qué medidas tomar para cada caso. No presentamos soluciones, sino compartimos lo que nos funciona como estrategia y que son herramientas que usamos día a día. Demostramos la filosofía, la gestión de la intensificación en la producción bovina de carne, puesto que toda intensificación necesita más gestión”, indicó.

Desafíos y oportunidades para la ganadería

Comentó que existe un aumento de la demanda por alimentos, principalmente la proteína animal, pero también esto trae aparejado otros desafíos como mayores costos, una presión ambiental, el desplazamiento de las áreas de pastoreo por la agricultura, la dificultad de encontrar mano de obra y otros factores que hacen que se tenga que extremar recursos para aumentar la producción sin incrementar el área. “Por eso tratamos de intensificar la producción ganadera. Tenemos la información del productor y del mercado, que busca una estandarización, que todos los cortes sean igual y que exige volumen, pero el incremento de esa demanda aumenta, la calidad y terneza”, consideró.

Los cuatro pilares de la producción

La técnica que Agroganadera Concepción utiliza para intensificar se basa sobre los cuatro pilares principales: selección genética, sanidad, manejo y nutrición.

Recordó que lo primero, al llegar a un establecimiento para trabajar o desarrollar un programa se debe partir de lo que se conoce, conocer el lugar, las características, los recursos, fijarse en el entorno para adoptar el sistema a desarrollar y considerar sus disponibilidades.

La intensificación de la producción

La precocidad de la faena o de la puesta en servicio de hembras puede ser una alternativa para elevar la producción de carne y dar lucro. Intensificar para acortar el tiempo, fue uno de los caminos planteado por Krauer amparado en el concepto de “Time is Money” (“El tiempo es dinero”), puesto que “cuanto más tiempo tengamos animales en el campo, mayores serán los costos”, advirtió.

Para llegar a esos objetivos, la empresa desarrolló varios programas, en su filosofía de aplicar primeramente en sus campos para luego, con estadísticas y datos compartir con la gente. “En estos programas hacemos el mejoramiento genético, el manejo nutricional para conseguir faenas alrededor de machos con 12 a 15 meses, con 450 kg o la puesta en servicio de vaquillas de 12 a 14 meses, con 330 kg”, indicó.

También se enfocan en aumentar la tasa de preñez, incrementar el nacimiento y el destete, reducir el periodo de recría y otros aspectos. Reiteró la importancia de contar el con respaldo del directorio del grupo, sobre todo para conocer las decisiones financieras y hasta donde se puede llegar, para definir el sistema de producción a utilizar, el costo de producción, la eficiencia productiva, la intensificación del sistema, el uso de tecnología y a qué mercados apuntar.

De igual forma se evaluó en una balanza los puntos favorables o desfavorables del programa. Así, el análisis crítico de intensificación tuvo pulgar arriba con respecto al aumento de animales terminados por año, la elevación del retorno sobre el capital invertido, la distribución de ingresos a lo largo del año, el precio de venta, la estandarización de la producción y la posibilidad de aspirar a mejor negociación.

Entre los aspectos flacos se identificaron mayor riesgo sanitario, valor de la inversión, comercialización, impacto ambiental, oscilación de precios, logística, por citar algunos.

Así se busca identificar la calidad genética de las matrices, las de mayor habilidad materna y con producción de leche buena para alimentar y cuidar al ternero. “Todo esto se va a reflejar en el peso del ternero”, sintetizó. Invitó a pensar en la vaca como una fábrica, capaz de ofrecer un producto cada año.

La “hembra más lucrativa” es aquella que tenga un parto precoz, con un ternero nacido temprano, destetado pesado, que permita obtener una carcasa con calidad y una faena precoz. “Para muchos es una vaca, pero para mí es una fábrica de terneros, de producir carne. Las buenas hembras seleccionadas consiguen transformar las fibras de las pasturas.

Todas tienen que entregar un ternero al año. Para la agroganadera no lograr un ternero por vaca sería lo más perjudicial”, enfatizó. Aprovechó para realizar apreciaciones de nutrición entre vacas y vaquillas. Las primeras tienen requerimiento de “mantenimiento” y “preñez”, pero las segundas, al apuntar a una preñez temprana, incorporan un tercer requerimiento que sería “etapa de crecimiento”.

Fuente: El Agro